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Números17 de septiembre de 2026·5 min de lectura

Descuento o premio: cuál te conviene

Regalar un diez por ciento y regalar un producto se sienten parecido. En tu margen no se parecen en nada.

Casi todos los negocios empiezan con un descuento porque es lo más fácil de anunciar. Y casi todos descubren tarde que es lo más caro que podían haber elegido.

La diferencia, en una tabla

Supongamos que vendes algo en 200 y te cuesta 60. Tu margen es 140.

10% de descuentoEl cuarto gratis
Qué recibe el cliente20 menos en cada compraUn producto de 200
Qué te cuesta20 de margen, cada vez60, una sola vez
En cuatro compras80 de margen perdido60 de costo
Qué recuerda el clienteQue estaba más baratoQue le regalaste algo

El premio cuesta menos y se siente más. Esa es toda la ventaja, y es grande.

El problema de fondo con el descuento

Un descuento permanente reeduca al cliente sobre cuánto vale lo que vendes. Después de tres meses, tu precio real es el precio con descuento, y volver al normal se siente como un aumento. Nadie agradece un descuento: lo incorpora.

Un premio, en cambio, es un evento. Tiene un momento, una cara y una pequeña historia. Y lo importante: no toca tu precio de lista.

Cuándo sí conviene el descuento

  • Para mover inventario que se va a perder. Ahí el margen ya estaba condenado.
  • En horas muertas, cuando la venta adicional no te cuesta personal extra.
  • Cuando el producto no se puede regalar entero por tamaño o por precio.

Fuera de esos casos, el premio gana casi siempre. Y hay un detalle que decide la discusión: para reclamar un premio el cliente tiene que volver. Un descuento se aplica en la compra que ya estaba haciendo.

El descuento premia la compra de hoy. El premio compra la visita de la semana que viene.

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